Eres cómo el mar, me asustas y me enamoras,
me atraes y repeles.
Me acerco a ti, queriendo conocerte, entenderte,
sé que eres difícil, eres cómo eres,
así te he amado,
a pesar de que no sé nadar,
y de que en ti, justo ahí donde me entrego,
intentando flotar,
tu con tu melancolía te creces,
me ahorcas y ahogas,
dándome a probar tu amargura,
y a pesar de todo, irracionalmente te amo más.
Sé que debo salir, alejarme
y empezar a vivir y olvidarme de ti,
pero una vez me dijiste: "en el corazón no se manda."
Y me vuelvo loca, soy miserable al no poder tenerte aunque de algún modo también sé que sería mejor no tenerte.
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