Tu ausencia se ha convertido en el monstruo debajo de la cama,
esa realidad de la que constantemente escapo,
ocupando mi mente en triviales para evitar el sufrimiento.
Eres ese espíritu que invade mi habitación,
hundiéndome en la tristeza del recuerdo frío del eterno momento de tu adiós,
esa amargura que se quedó clavada en mi alma,
haciéndome sentir huérfana de vida,
llevándome arrastras a una realidad que no esperaba vivir en mucho tiempo.
A pesar de que siempre hablaba contigo sobre lo efímero,
nada me preparó para tu partida a destiempo.
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