Cuando no estás, te pienso,
pensamientos malvados y hambrientos llegan de súbito,
asaltan mi habitación, robándome la soledad
y perturbando mi tranquilidad,
en la inmensa oscuridad de la noche,
me poseen, aprovechándose de mi deseo de que vengas
y dejes tu semilla en mi vientre.
Pensamientos que me enloquecen,
anhelando tus salvajes embestidas,
me desbordo en excitación,
sumergida en esta lujuria,
como seres que disfrutan profanar mi alma a como dé lugar sabiéndome una frágil humana,
y esta carne débil a los placeres,
para qué negarlo, si es a usted a quien deseo.
Mi vulva derrama líquidos,
y gemidos con su nombre abandonan mi boca
y todo ocurre cada vez que necesito de usted
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